EL SILENCIO CONTINENTE POR SILVIA CAMEROTTO



Escribir como una preparación para el silencio, un cuerpo de escritura tangible sale en busca de los dioses huidos. Por definición, el marco de este libro es una pausa sobre la extensión del hombre ante la proximidad de la disolución. Una arquitectura precisa arma las preguntas esenciales. El poeta en estado de vigilia destruye los sistemas establecidos creando uno que le es propio. En la belleza de las cosas que no se saben a sí mismas, la palabra secreta, el conjuro, la devastación, se enlazan en el verso y en el retorno de eso que tiembla. Cierta disposición espacial simulando el movimiento de las mareas, el decir de los vendavales y las tormentas. La metáfora de la oposición sincronizando el latido del mundo.
Javier Galarza trabaja el lenguaje contemporáneo hacia atrás, inaugurando y reorganizando la pluralidad dialógica. Esta libertad de llenado da como resultado una palabra renovada, un concierto agudizado por la incertidumbre de los cuerpos del amor. El sentido semántico no permanece congelado: la noche y los corceles desbocados, las brujas, los colgados, evocan, desde un hablar liminar, el acto en una instancia personal otra de un sujeto que testifica. El yo lírico se desdobla, y la fuerza ilocutiva establece una relación metonímica donde la experiencia de la realidad es más intensa y profunda. Aquello que no es expresable en términos conceptuales y cuya función simbólica es la esencia del diálogo de un hombre con su tiempo, deconstruye idiomáticamente los distintos planos de significación, vinculando la experiencia del desasimiento con el éxtasis de un presente absoluto. Una teoría de la fragmentación cuya vocación es restaurar a través de estas texturas, autodefinidas según el autor como neo románticas y neo góticas, el tiempo de la búsqueda y el reencuentro con la sabida pregunta que no se ha de responder.

©Silvia Camerotto

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EL SILENCIO CONTINENTE

EL SILENCIO CONTINENTE
DISEÑO: GASTÓN PÉRSICO

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